ZOHAR LATINOAMÉRICA
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La Parashá de la Semana · Comentario de la Escuela

פָּרָשַׁת בְּרֵאשִׁית

Bereshit: la luna que se hizo pequeña

29 de Tishrei 5787 · 10 de octubre 2026 · Shabat Majar Jódesh · Bereshit 1:1–6:8 · Haftará: I Shmuel 20:18–42

El domingo pasado, en Simjat Torá, se leyó el primer capítulo de Bereshit en el mismo minuto en que se terminaba Devarim. Este Shabat se lee la parashá entera: de «en el principio» hasta «y Nóaj halló gracia a los ojos del Eterno» (Bereshit 6:8). Seis capítulos que van de la luz al diluvio que se anuncia, y que este año caen en un Shabat muy preciso: la víspera de Rosh Jódesh, con la luna en lo más pequeño de su mes.

«En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra era caos y vacío, y oscuridad sobre la faz del abismo, y el espíritu de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.» Bereshit 1:1–2

La Torá pudo haber empezado por el calendario

La primera palabra del comentario de Rashi a la Torá es una objeción. Dijo Rabí Yitzjak: la Torá, que es el libro de las leyes de Israel, no debía haber comenzado sino por «Este mes será para ustedes el principio de los meses» (Shemot 12:2), que es el primer precepto que se ordenó a Israel. ¿Por qué empieza con la Creación? Por lo que dice el salmo: «el poder de sus obras anunció a su pueblo, para darles la heredad de las naciones» (Tehilim 111:6). Si un día los pueblos le dicen a Israel «ustedes son ladrones, tomaron por la fuerza la tierra de las siete naciones», Israel responderá: toda la tierra es del Santo, bendito sea; Él la creó y se la dio a quien le pareció recto (Rashi sobre Bereshit 1:1).

Para este sitio la objeción importa más que la respuesta. El primer mandamiento que recibió Israel como pueblo no fue un precepto moral ni ritual: fue la fijación de los meses. Según Rabí Yitzjak, la Torá «debía» haber abierto con el calendario. Abre, en cambio, con el mundo que el calendario va a medir.

Rashi trae también la lectura de los sabios: el mundo fue creado por la Torá, llamada «principio de su camino» (Mishlei 8:22), y por Israel, llamado «principio de su cosecha» (Yirmeyahu 2:3). Bereshit: por el principio, por los dos que se llaman principio (Rashi sobre Bereshit 1:1).

Más allá de este punto no se conoce nada

El Zohar abre su comentario a la Torá con una de sus frases más citadas y menos fáciles:

«En el comienzo de la voluntad del Rey, grabó grabados en el resplandor de lo alto una lámpara de oscuridad; y salió, de dentro de lo más escondido de lo escondido, de la cabeza del Ein Sof, un humo en lo informe.» Zohar, Bereshit 1:1 (traducido del arameo)

La «lámpara de oscuridad» es la bútzina de-kardinuta, que otros traducen «chispa de dureza»: la primera medida, la que empieza a medir. Y un poco después el Zohar dice dónde se detiene el conocimiento: brilló un punto escondido de arriba, y más allá de ese punto no se conoce nada; por eso se llama Reshit, «principio», la primera de las palabras (Zohar, Bereshit 1:2).

Es la misma frontera que el Midrash dibujó con la letra bet, cerrada por tres lados y abierta sólo hacia adelante: no se pregunta qué hubo antes, sino desde el día de la Creación en adelante (Bereshit Rabá 1:10). Lo comentamos el domingo; el Zohar lo dice con luz en vez de con letras. El principio es el punto más allá del cual no se mira.

Las semanas pasadas

Vezot HaBerajá cerró la Torá con Moshé rompiendo las tablas «a ojos de todo Israel», y con la bet de Bereshit, letra de la bendición. Esta semana se lee lo que esa bet abre. Leer el comentario de Vezot HaBerajá →

«Y serán por señales, y por tiempos fijos»

«Y dijo Dios: haya luminarias en el firmamento de los cielos para separar entre el día y la noche, y serán por señales y por tiempos fijos, y por días y años.» Bereshit 1:14

Rashi lee cada palabra como una función del calendario. Por señales: cuando las luminarias se eclipsan es mala señal para el mundo — pero cuando ustedes hacen la voluntad del Santo, bendito sea, no tienen por qué temer (Rashi, a partir de Sucá 29a). Por tiempos fijos: esto mira al futuro, cuando Israel recibiera las fiestas, que se cuentan desde el molad, la conjunción de la luna (Rashi, a partir de Bereshit Rabá 6:1). Por días: el sol sirve medio día y la luna el otro medio. Y por años: al cabo de trescientos sesenta y cinco días completan su recorrido (Rashi sobre Bereshit 1:14).

El cuarto día de la Creación es, literalmente, el día en que se instala el reloj. El calendario hebreo no se inventó después: según Rashi, ya estaba previsto en el versículo que pone las luces en el cielo.

La luna que se hizo pequeña

«E hizo Dios las dos luminarias grandes: la luminaria grande para el dominio del día, y la luminaria pequeña para el dominio de la noche, y las estrellas.» Bereshit 1:16

El versículo se contradice, y Rabí Shimón ben Pazí lo nota: dice «las dos grandes» y en seguida «la grande» y «la pequeña». La Guemará cuenta lo que pasó entre las dos mitades del versículo. Al principio el sol y la luna eran iguales. Dijo la luna ante el Santo, bendito sea: Señor del mundo, ¿pueden dos reyes servirse de una sola corona? Le dijo: ve y empequeñécete. Dijo ella: porque dije una cosa correcta, ¿tengo que empequeñecerme? (Julín 60b).

Y Dios intenta consolarla tres veces. Primero: ve y gobierna de día y de noche. Ella responde: ¿de qué sirve una vela a mediodía? Segundo: que Israel cuente por ti los días y los años. Ella responde: también contarán por el sol, porque está escrito «por tiempos fijos, y por días y años». Tercero: que los justos se llamen por tu nombre — así como tú eres «la pequeña», habrá Yaakov el pequeño, Shmuel el pequeño y David el pequeño. Y como vio que no se consolaba, dijo el Santo, bendito sea: traigan expiación por Mí, porque empequeñecí a la luna. Por eso, dice Reish Lakish, del macho cabrío de Rosh Jódesh está escrito que es «para el Eterno» (Bamidbar 28:15): este macho cabrío será expiación por Mí, por haber empequeñecido a la luna (Julín 60b).

Rashi añade un último consuelo: porque la empequeñeció, aumentó sus huestes — las estrellas — para tranquilizarla (Rashi sobre Bereshit 1:16, a partir de Bereshit Rabá 6:4). Y el Zohar cuenta la misma escena con los versos del Cantar: la luna le pregunta al sol «¿dónde apacientas?», y el sol le contesta «¿cómo va a alumbrar una lámpara pequeña a mediodía?». Dios le dice que se empequeñezca, y ella se empequeñeció para ser cabeza de los de abajo; desde entonces no tiene luz propia, sino la que recibe del sol (Zohar, Bereshit, sobre Bereshit 1:16).

Es una de las páginas más extrañas de la tradición: Dios pide expiación por algo que hizo. Y la expiación no se dejó en el relato: se volvió un rito de cada mes. Cada Rosh Jódesh, cuando la luna está en su punto más pequeño, se recuerda que lo pequeño no fue una falta de ella.

La posición en el Gran Ciclo · sólo aquí

Bereshit se lee este año el Shabat 10 de octubre, 29 de Tishrei de 5787, año en posición 11 de 19 del ciclo de intercalación #305 (AM 5777–5795), cuarto cuadrante, bisiesto. La luna está menguante, en el último tramo del mes; el molad de Jeshván cae el domingo a las 9:43 y 2 jalakim (Hebcal), y Rosh Jódesh Jeshván se celebra domingo 11 y lunes 12 — el lunes, en la base, ya con luna nueva. Por eso la haftará de este Shabat es la de Majar Jódesh, «mañana es luna nueva». ¿Con qué frecuencia coincide eso con Bereshit? Recorrida la base completa, el Shabat de Bereshit cae en sólo cuatro fechas posibles: el 24 de Tishrei (1.915 años), el 26 (690), el 27 (1.684) o el 29 (1.715). Sólo en el último es víspera de Rosh Jódesh, y esos 1.715 años son exactamente los años en que Rosh Hashaná cae en Shabat, como en 5787. Es decir: la parashá de la luna que se hizo pequeña se lee la víspera del día que expía su empequeñecimiento en algo menos de tres años de cada diez. Y 5787, de 385 días, dura 55 semanas exactas — 55 Shabatot. El mazal sigue siendo ♎ Moznáim hasta el lunes; el 1 de Jeshván entra ♏ Akráv.

«Y terminó Dios en el día séptimo»

El versículo parece decir que Dios trabajó el séptimo día, y Rashi da dos explicaciones. Una, de Rabí Shimón: el ser humano, que no conoce sus tiempos ni sus momentos con exactitud, tiene que añadir de lo profano a lo santo; pero el Santo, bendito sea, que conoce sus tiempos, entró en él por un pelo, y por eso parece que terminó en ese mismo día. La otra es una pregunta: ¿qué le faltaba al mundo? Descanso. Vino el Shabat, vino el descanso; y así se terminó y se completó la obra (Rashi sobre Bereshit 2:2, a partir de Bereshit Rabá 10:9).

El Shabat no es la pausa después de la obra: es la última pieza de la obra. Sin él, el mundo estaba hecho pero no terminado.

Uno solo

¿Por qué fue creado un solo ser humano, y no muchos? La Mishná da varias razones, y una es social: por la paz entre las personas, para que nadie le diga a otro «mi padre es más grande que el tuyo» (Mishná, Sanhedrín 4:5). Todos descienden del mismo; nadie tiene un antepasado de mejor linaje.

Y la misma Mishná lee el primer asesinato. Dios le dice a Káin: «la voz de las sangres de tu hermano clama a Mí desde la tierra» (Bereshit 4:10). No «la sangre», en singular, sino «las sangres»: su sangre y la sangre de su descendencia (Mishná, Sanhedrín 4:5; Rashi sobre Bereshit 4:10). En el primer crimen de la historia ya se mata a más de uno.

«¿Dónde estás?»

«Y llamó el Eterno Dios al hombre, y le dijo: ¿dónde estás?» Bereshit 3:9

Rashi es breve: sabía dónde estaba. Preguntó para abrir una conversación, para que no se turbara al responder, como se turbaría si le anunciara el castigo de golpe. Y lo mismo hizo con Káin —«¿dónde está Hével tu hermano?» (4:9)— y con Bilaam (Rashi sobre Bereshit 3:9). La primera pregunta de Dios al hombre no busca información: busca que el hombre pueda hablar.

«Mañana es luna nueva»

«Y le dijo Yehonatán: mañana es luna nueva, y serás echado de menos, porque tu asiento quedará vacío.» I Shmuel 20:18

La haftará de este Shabat no es la de Bereshit sino la de la víspera de Rosh Jódesh: Yehonatán y David, la comida de la luna nueva en la mesa de Shaúl, y el asiento que nadie ocupa. Y quien falta a la mesa es David — uno de los tres que, según la Guemará, llevan el nombre de la luna: David el pequeño (Julín 60b). El que se hizo pequeño falta en la fiesta del día en que la luna vuelve a nacer.

La parashá termina con una línea sola, después de la corrupción de toda la tierra: «y Nóaj halló gracia a los ojos del Eterno» (Bereshit 6:8). Uno solo, otra vez. El mundo empezó con un ser humano y estuvo a punto de volver a empezar con otro. Entre uno y otro, la Torá cuenta lo que se pierde cuando nadie responde al «¿dónde estás?».

Shabat Shalom, y jódesh tov. Que este mes que empieza en lo pequeño nos encuentre respondiendo a la pregunta.

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Fuentes de esta entrega: Bereshit 1:1–2; 1:14; 1:16; 2:2; 3:9; 4:9–10; 6:8 · Shemot 12:2 · Bamidbar 28:15 · Rashi sobre Bereshit 1:1, 1:14, 1:16, 2:2, 3:9 y 4:10 · Bereshit Rabá 1:10, 6:1, 6:4 y 10:9 · Zohar, Bereshit 1:1–2 y sobre Bereshit 1:16 · Talmud: Julín 60b; Sucá 29a · Mishná, Sanhedrín 4:5 · Tehilim 111:6 · Mishlei 8:22 · Yirmeyahu 2:3 · I Shmuel 20:18 · Calendario: Hebcal (molad de Jeshván) y gran_ciclo_hebreo.db.
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